La Familia de Brujos es un libro infantil que nace de una historia que mi padre inventó para mí cuando era niña. Durante años, ese relato habitó mi memoria como un espacio compartido entre la realidad y la fantasía. Este proyecto surge de la necesidad de recordar, reconstruir y escribir aquella historia, para posteriormente ilustrarla y convertirla en un libro.
Aunque en apariencia se trata de un trabajo de ilustración, en realidad es un ejercicio de memoria. La historia contiene elementos fantásticos, pero también revela aspectos esenciales de nuestra vida familiar y de una época concreta, la de finales de los años ochenta y principios de los noventa. Como ocurre con las historias transmitidas oralmente, aparecen en ella referencias culturales, sociales y afectivas que forman parte de aquel tiempo.
Para la creación de las ilustraciones me apoyé en las fotografías de los álbumes familiares. Convivir nuevamente con esas imágenes me permitió revisitar mi infancia y reinterpretar mis recuerdos desde la mirada adulta. El proceso me llevó también a comprender de otra manera a las personas que formaron parte de aquellos años, especialmente las figuras de mi padre y mi madre.
En este proyecto la realidad y la ficción se entrelazan constantemente. La memoria se construye a partir de una historia inventada y, al mismo tiempo, esa historia se convierte en un vehículo para explorar recuerdos reales. La Familia de Magos es un viaje hacia la infancia, pero también una reflexión sobre el tiempo, la pérdida y la capacidad de las imágenes y los relatos para preservar aquello que desaparece.
Entiendo este trabajo como un intento de detener el tiempo, de imaginar un universo paralelo donde la fantasía desafía los límites de la vida y la muerte. En última instancia, es una forma de seguir existiendo a través de las imágenes y de la memoria.






















